Seguro que la palabra “sostenible”, “sostenibilidad” y sus derivadas no paras de escucharlas y resuenan en tu cabeza una y otra vez e incluso forman parte de tu lenguaje. A veces pasa que, si abusamos de una palabra y la usamos para cualquier circunstancia, pierde su esencia y significado. Esto es lo que le pasa a la “sostenibilidad” porque se ha puesto de moda, todas las marcas y empresas que se precien deben de ser “sostenibles” y se anuncian como tales: tu coche es “sostenible” (aunque use diesel), los huevos que compras proceden de granjas “sostenibles”, y así cualquier cosa que se te ocurra. Como ves, se está abusando del término y eso hace que pierda todo su sentido genuino.

¿Por qué se hace este abuso del término? Pues sencillamente porque es algo que beneficia a las empresas, las hace ser “más verdes”, “más respetuosas” de cara a la galería y, en definitiva, es algo que se ha puesto de moda y por ello todo el mundo se quiere subir al carro de la sostenibilidad.

El problema es que la sostenibilidad no es una moda, sino que tiene un significado mucho más profundo. ¿Te has parado a pensar qué significa realmente?

¿A qué nos referimos cuando hablamos de “sostenibilidad”?

El origen del actual concepto de “sostenibilidad” se remonta al año 1987 cuando se publica el Informe Brundtland (también llamado Nuestro futuro común), este documento, elaborado para Naciones Unidas, alertó por primera vez sobre las consecuencias medioambientales negativas del desarrollo económico y la globalización, tratando de ofrecer soluciones a los problemas derivados de la industrialización y el crecimiento poblacional.

Más recientemente, se definió el concepto de “desarrollo sostenible” que trata de garantizar las necesidades del presente sin comprometer las de las futuras generaciones. Para ello, es necesario equilibrar las “tres patas” que conforman el concepto: la protección medioambiental, el desarrollo social y el crecimiento económico, los tres están estrechamente relacionados por lo que no se entienden por separado.

Así pues, los tres pilares de la sostenibilidad son:

  1. Sostenibilidad Social: en la parte social, la sostenibilidad fomenta el desarrollo de las personas, comunidades y las diferentes culturas para lograr un nivel de calidad de vida global (como la sanidad y la educación) con especial atención a la igualdad de género y a la inclusión de los colectivos más vulnerables.
  2. Sostenibilidad ambiental: se basa en que la naturaleza no es una fuente inagotable de recursos por lo que centra en el uso racional de los mismo y en su protección. Como ejemplos tenemos el fomento de las energías renovables, la movilidad sostenible, economía circular, etc.
  3. Sostenibilidad económica: Su objetivo es generar un crecimiento económico que genere riqueza equitativa sin comprometer los recursos naturales y protegiendo el medio ambiente.

Vemos que tras el término “sostenible” hay un concepto de mucho más calado y que, en su momento, rompió con el paradigma de ver el desarrollo como mero crecimiento económico sin tener en cuenta los aspectos ambientales y sociales. El desarrollo, para ser sostenible, debe generar impacto social, medio ambiental y económico a partes iguales.

Por eso, muchos de los retos a los que se enfrenta el ser humano tales como el cambio climático o la crisis del agua sólo se pueden resolver desde una perspectiva global y transversal, promoviendo el desarrollo sostenible.

Agenda 2030: la hoja de ruta para el desarrollo sostenible

En septiembre de 2015, 193 países aprobaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la Asamblea General de Naciones Unidas. Unos objetivos que conforman la llamada Agenda 2030, una agenda universal ambiciosa que representa el compromiso internacional para hacer frente a los retos sociales, económicos y medioambientales de la globalización, poniendo en el centro a las personas, el planeta, la prosperidad y la paz, bajo el lema de «no dejar a nadie atrás».

La Agenda está formada por 17 ODS que contienen un total de 169 metas, de carácter integrado e indivisible, que deberían cumplirse en 2030. Es una hoja de ruta elaborada para conseguir un objetivo social común: el desarrollo global y humano sostenible. Propone la acción global no solo para el sector gubernamental, sino que también implica y compromete a empresas, organizaciones sociales y resto de actores incluida la sociedad civil.

¿Qué puedes hacer tú como Water Hero?

Ahora que ya sabes qué es la sostenibilidad, no hay excusas, toma conciencia y recuerda que toda acción que realizas tiene unas consecuencias y deja una huella. Actúa en el presente pensando no comprometer a las generaciones futuras. Todas y todos deberíamos asumir nuestra parte de compromiso con la Agenda y muy especialmente con el ODS 6 específico para el agua: Garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos.

Debemos ser conscientes de lo privilegiados que somos, del valor infinito del agua, que hay que gestionarla de manera sostenible y respetuosa con las personas y el planeta dejando la menor huella posible. Tenemos un arduo trabajo por delante, necesitamos redoblar todos los esfuerzos para avanzar hacia un acceso universal al agua y al saneamiento.

Por eso, en The Social Water, estamos comprometido con los principios de la Agenda 2030 y en especial con su objetivo de desarrollo número 6, trabajando en proyectos que dan acceso a agua limpia a las familias, las escuelas y las comunidades más afectadas por la Crisis del Agua para contribuir con nuestra gota a lograr la meta del acceso universal al agua limpia y segura.