Este fin de semana se celebró la Meeting camper donde tuvimos la suerte y el placer de participar. Un gran evento que reúne a los amantes de los grandes viajes y de la vida overland. Un lugar de reunión para mochileros, moteros, cicloturistas y, por supuesto, furgoneteros que comparten durante unos días sus experiencias, planes e ilusiones a través de una forma de vida, en muchos casos, alternativa y que casa muy bien con los principios que mueven a The Social Water. No estamos hablando de turistas que masifican las playas o las plazas de las ciudades de forma compulsiva. Si no más bien de viajeros que disfrutas de nuevas experiencias, localizaciones y amistades de forma relajada, amigable con el medio ambiente y sostenible.

Es aquí donde The Social Water se ha hecho un hueco rápidamente entre los Meeting Campers, por varias razones:

Los viajeros necesitan agua

Una de los primeros puntos de encuentro entre los Campers y The Social Water ha sido como excepcionales compradores de nuestros productos y por tanto muchos de los que nos visitaron en nuestro stand se han convertido en Water Heroes. Gracias a ellos hemos recaudado fondos que irán directamente a nuestro proyecto social y a las primeras intervenciones que esperamos hacer en cuanto la pandemia nos lo permita.

Y es que estamos hablando de personas que prefieren agarrar su mochila, su botella de agua con filtro y salir a pasear por la montaña a quedarse tumbados en el sofá viendo la vida pasar.

Además, nuestro filtro multiuso ha sido todo un hit para los furgoneteros, que por fin pueden rellenar sus tanques de agua sin preocuparse de la calidad de la misma.

Los viajeros son sostenibles

A diferencia de los turistas, los viajeros suelen ser personas conscientes de lo que les rodea. El no desperdiciar botellas de plástico es un principio muy extendido y no sólo eso. En muchos casos, frente al despreocupado turista que lanza sus desperdicios por doquier, los viajeros tratan de dejar los lugares por donde pasan mejor a como los encontraron. Es una premisa tácita y no escrita en piedra, pero que acompaña de corazón a los amantes de la naturaleza, de la belleza natural y de los grandes viajes.

Pero no sólo son sostenibles por no contaminar con basura y plásticos o por cargar su propia botella de agua. La vida nómada que muchos de los campers practican sería difícil de sobrellevar viviendo imbuidos por el espíritu consumista que nos rodea. Un nómada no puede cargar con la última colección de fast fashion, medio catalogo de Ikea y los utensilios de bartender para hacer un gintonic perfecto. El nomadismo requiere de una vida más espartana, donde la cantidad se sustituye por intensidad y los falsos lujos que nos han hecho creer como necesarios, por las verdaderas experiencias de vida que llenan, no una vivienda, si no el corazón.

 Los viajeros son solidarios

Por último, otra de las razones que nos unen como proyecto social con los campers es su gran corazón. Y es que muchos de ellos impulsan diversas iniciativas solidarias a través de sus viajes. No consiste en viajar simplemente, consiste en visibilizar alguna problemática, llevar esperanza a lugares sin ella o mejorar la vida de ciertas comunidades que sin proyectos solidarios que les impulsen no tendrían a nadie que mirara por su bienestar. En un mundo imperfecto, estos pequeños gestos suponen una gran diferencia y demuestran que todavía hay esperanza para la humanidad.

Necesitamos más gente así y estamos muy felices de que nos hayáis acogido como uno más entre vosotros. Porque un viajero más, supone un turista menos; compartir más es consumir menos e invertir más en felicidad es desperdiciarla menos.