¿Sabrías decir cuales son los contaminantes más usuales del agua? Todos tenemos ciertas ideas sobre el tema y a priori sabemos que todos ellos deben ser malos para nuestra salud y para la del planeta. Pero hablar de agua contaminada es hablar de un concepto muy heterogéneo. Cuando hablamos de contaminantes podemos estar refiriéndonos a agentes patógenos, compuesto químicos orgánicos, sustancias químicas inorgánicas o desechos orgánicos, muchos de los cuales son producidos por el hombre o por su actividad industrial. Algunos contaminantes nos afectan a corto plazo provocando enfermedades agudas, mientras que otros se quedan en nuestro organismo y son capaces de dañar nuestro propio genoma o epigenoma, provocando daños a largo plazo e incluso a nuestra descendencia.

Pero el peligro no acaba ahí. Incluso sustancias en principio beneficiosas como pueden ser el nitrógeno y el fósforo, tan necesarios para el crecimiento vegetal, pueden convertirse en verdaderos problemas cuando su exceso ocasiona un crecimiento inapropiado de la flora subacuática, lo que termina deviniendo en contaminación de las aguas, falta de oxigeno y muerte de animales acuáticos. Esta concatenación de acontecimientos termina provocando el crecimiento de bacterias y con ellas el perjuicio para nuestra salud.

A estos peligros podemos añadir otros muchos, que quizá parezcan más raros, pero que están presentes en algunos casos de contaminación acuática: desde sustancias radiactivas, sedimentos o materia en suspensión que evitan la llegada adecuada de luz dificultando la fotosíntesis, los famosos microplásticos y los no tan micro, hasta cambios drásticos de temperatura. Quizá suene extraño que la temperatura pueda considerarse un contaminante, pero la liberación de agua caliente procedente de ciertas industrias disminuye la capacidad  del agua para retener oxigeno y con esta disminución aumenta el riesgo de muerte para las especies acuáticas. De un modo más directo, la liberación de aguas frías desde centrales hidroeléctricas puede afectar la salud de ciertos peces que no están acostumbrados a ese rango térmico.

Aunque si has llegado hasta aquí es seguro que eres consciente de la importancia del consumo de agua limpia, a lo largo de las siguientes semanas vamos a adentrarnos en diferentes contaminantes y sus efectos sobre la salud humana. Como bien decía Jacque Cousteau «donde hay agua hay esperanza». Pero se le olvidó puntualizar que la esperanza debe pasar porque esa agua esté limpia y disponible para todos.

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