En el último siglo nos hemos rodeado de plástico en todos los ámbitos de nuestras vidas y las botellas PET han pasado a ser lo más común en nuestros días. Si bien, la problemática que esto supone es bastante obvia, no parece que tengamos mucha prisa por cambiar nuestros hábitos. Incluso sabiendo que los efectos son directamente sobre nuestra salud.

En anteriores ocasiones hemos hablado sobre la gran problemática que existe con la acumulación de microplásticos y cómo estos se pueden encontrar en casi cualquier parte del planeta, incluido nuestro cuerpo. Sin embargo, mucho más cerca a este problema se encuentra cómo nos afectan los componentes plásticos de algunos envases que utilizamos a diario, por ejemplo las botellas de agua y refrescos. Desde hace tiempo sabemos que muchos de estos plásticos tienen lo que se denominan efectos disruptores endocrinos (DE) y por ello debemos ser conscientes que productos usar en nuestra vida diaria. 

A continuación vamos a analizar por qué deberíamos dejar de consumir botellas de plástico PET.

¿Qué son los disruptores endocrinos?

Los DE son sustancias químicas exógenas y no naturales que interfieran con cualquier aspecto de nuestros sistemas hormonales. Se conocen mas de 50.000 sustancias que presentan este tipo de capacidades. Sin embargo, la gran mayoría de ellas no han sido evaluadas adecuadamente y no existen pruebas científicas que demuestren sus efectos dañinos. No obstante, un cálculo conservador nos arrojaría una cantidad de más de mil de ellas que realmente podrían tener un efecto directo sobre nuestra salud. 

El sistema endocrino consiste en una seria de glándulas que se distribuyen por todo el cuerpo y que producen hormonas. Cuando llegan a un órgano diana, se unen a un receptor celular específico y desencadenan respuestas como puede ser la producción de otras hormonas, cambios en el metabolismo, respuestas de comportamiento u otros efectos. Dependiendo de la hormona tendrá un efecto especifico sobre nuestra salud y bienestar.

Los disruptores endocrinos, por lo tanto, confunden a nuestro cuerpo comportándose como hormonas naturales y alterando, de esta manera, el funcionamiento normal de diversos órganos. Entre los DE más conocidos se encuentran: bisfenoles, ftalatos, alquilfenoles etoxilados, nonilfenoles, retardantes de llama bromados (BFR), sustancias perfluorinadas, benzotriazol usado como estabilizador de la radiación UV y algunos metales tóxicos como el cadmio y el plomo.

¿Qué es el PET?

Entre todos los DE los bisfenoles y los ftalatos son dos de los que más en contacto con nosotros tenemos y desde hace tiempo se mira con cuidado el efecto que su uso en envases para alimentos pueda tener.botellas PET

Si bien los bisfenoles están siendo eliminados de muchos productos alimenticios, sobretodo para embarazadas y bebés (los fetos son especialmente vulnerables porque la placenta, a diferencia de los que se creía, no sirve como barrera para muchas sustancias, incluidos fármacos y este tipo de DE), el uso de PET está totalmente extendido en la fabricación de botellas de agua y refrescos.

El PET es el Teraftalato de poliestireno, usado para fabricar botellas flexibles, 100% reciclajes y que no contienen Bisfenoles, incluido el Bisfenol A, el famoso BPA. Sin embargo, esto no quita problemáticas a su uso. Vamos a analizar algunos aspectos respecto a estas botellas.

Efecto disruptor endocrino de las botellas PET

Si bien, el uso de botellas PET para la venta de agua y otros líquidos está regulado, la reutilización no es para nada recomendable. El PET y otros termoplásticos tienden a liberar sustancias con el tiempo, el calentamiento y enfriamiento y en general con el constante uso. A este respecto, se ha encontrado que el agua embotellada en PET presenta tres veces más actividad estrogénica (actividad endocrina que imita a estrogenos) que la misma agua siendo envasada en botellas de vidrio.

Las concentraciones de otros ftalatos en agua embotellada y otras bebidas también ha sido analizada. Por ejemplo, el Bis(2-etilhexil) ftalato (DEHP) en el agua embotellada puede alcanzar hasta 13 mg/l, el vino llega a contener hasta 242 mg/l, y la leche cruda contiene hasta 30 mg/l de DEHP. Aunque el DEHP no se utiliza para fabricar botellas de agua, se ha detectado en muchas muestras de agua embotellada, independientemente del material, lo que sugiere la contaminación de las fuentes de agua y durante el procesamiento.

En mujeres, la exposición crónica a los ftalatos, incluido el PET, se ha asociado con: disminución de las tasas de embarazo, altas tasas de aborto, anemia, toxemia, preeclampsia, reducción del número de folículos, menopausia temprana y niveles anormales de hormonas sexuales esteroides. Por su parte, en hombres se asocia con: reducción del número y la calidad de los espermatozoides y un aumento del riesgo de hipospadias/criptorquidia, lo que se denomina como síndrome de disgenesia testicular.

Los efectos de estos tipos de plásticos pueden incluso ser más severos en caso de exposiciones ocupaciones donde se ha observado alteración de los niveles de estrógeno, testosterona, motilidad de los espermatozoides y cáncer de testículo en hombres e infertilidad en mujeres.

La exposición a ftalatos también se ha asociado con otros tipos de problemas no endocrinos como pueden ser: mayor de resistencia a la insulina y diabetes, elevada presión sanguínea, obesidad, elevados niveles de triglicéridos y efectos neurotóxicos que generan alteraciones en el hipotálamo y en la expresión de neurotransmisores. Esto último termina provocando problemas de comportamiento social y sociosexual. 

La limpieza es importante si vas a reutilizar una botella PET

Uno de los grandes problemas es que las botellas PET, al igual que otros envases de plásticos, están pensadas para un solo uso. Su naturaleza las hace adecuadas para la venta de productos, pero no para el reenvasado. Parte de los problemas es que su durabilidad no es la adecuada para ese tipo de uso continuo y puede generar roturas. Pero sobre todo, el principal problema es que son botellas que resultan difíciles de limpiar y que por tanto, poco a poco, van acumulando bacterias de nuestra propia boca, manos y ambiente. De ahí que sea importante usar botellas no desechables si lo que queremos es reutilizarlas, y mucho mejor si, además, tienen un filtro purificador.

Sobre el reciclaje de botellas PET

Los plásticos se pueden clasificar según la capacidad de reutilización en termoplásticos y termoestables. Los termoestables son aquellos que una vez creados permanecen en estado sólido y por tanto no se pueden reciclar. Entre ellos están los poliuretanos, las resinas epóxicas y las siliconas. Por el lado de los plásticos termoplásticos tenemos los derivados del polietileno entre los que se encuentran el PET, PVC, PP, PS y policarbonatos. Derivada de esta característica es importante entender que uso va a tener el producto y con vistas al futuro dejar de usar, siempre que sea posible, los plásticos termoestables, ya que estos nunca se podrán reciclar.

Aunque las botellas de PET sean 100% reciclables, no el 100% de las botellas se reciclan y esto es uno de los grandes problemas de su uso. Cuando una botella PET llega a un vertedero o, en el peor de los casos, queda expuesta en la naturaleza, su ciclo de degradación puede llegar a 1000 años, algo que el planeta no se puede permitir. 

Mientras esto ocurre se irán formando microplasticos que terminarán entrando a la cadena trófica. Los microplásticos suponen muchos problemas, entre ellos está la capacidad de su superficie hidrofóbica para concentrar fácilmente contaminantes orgánicos hidrofóbicos como hidrocarburos poliaromáticos (PAH), PCB y pesticidas. También acumulan metales tóxicos como el plomo y el cadmio.

En la actualidad, una buena solución, hacia la que deberíamos ir, es el uso de bioplásticos más amigables con el medio ambiente. Aun así, hay que recordar que el concepto de biodegradable se establece en función del tiempo que tarda en degradarse y que si no se dan las condiciones adecuadas los bioplásticos no se degradarán en el tiempo que se ha establecido y terminarán contaminando los vertederos al igual que los plásticos normales. Por lo tanto, reciclar es importante en todo caso.

Productos con valor añadido

Terminemos con una nota de esperanza. Cada vez más aparecen empresas que nos ofrecen productos hechos con plásticos reciclados. Esto no se limita a parques infantiles o envases similares a los de partida. En el ámbito textil se están usando este tipo de fibras recicladas que mezcladas con otros productos de origen natural para dar como resultado ropa de alta calidad y versatilidad.

Aunque en principio podríamos suponer que vestir este tipo de ropa vuelva a generar el círculo vicioso de los DE, lo cierto es que es una buena solución para ciertos artículos, generando productos de mayor durabilidad que los equivalentes en productos 100% naturales y que, por tanto, a la larga disminuyen nuestro consumo y el desperdicio de materia.

Con todo lo contado está claro que la mejor alternativa es sin duda dejar de consumir bebidas que vengan en botellas plásticas y llevar siempre con nosotros nuestra botella con filtro de The Social Water.